Moscú, que ha crecido impetuosamente, ha incluido dentro de sus límites muchas aldeas, haciendas, quintas, conjuntos palaciegos, parques, bosques y zonas verdes suburbanos.
En la parte norte de la ciudad se halla el famoso Palacio de Ostánkino - museo del arte de siervos. Fue creado en 1797 por un grupo de arquitéctos-siervos encabezados por P.Arsunov según el proyecto de F.Camporesi modificado por ellos. El palacio fue construido de madera y estucado, lo que le proporciona las formas típicas para la arquitectura clásica rusa de fines del siglo XVIII que utilizaba mampostería, por eso aparece como un edificio de piedra. Los locales interiores - salas de gala, foyeres, galerías - están adornados con tallado en madera, plafones multicolores, molduras, azulejos únicos en las estufas, entarimado artístico realizado con especies raras de la madera. Cada sala tiene su dibujo propio en el piso. El palacio cuenta con la colección de aparatos de alumbrado usados en las quintas y haciendas, que es la única en Rusia. Arañas de cristal, candeleros, candelabros de bronce, lámparas de pared y linternas iluminan las numerosas salas reflejándose en la superficie cristalina del parqué.
El adorno de las salas lo completan las obras de pintura y escultura de los maestros de Europa Occidental de los siglos XVII y XVIII, así como grabados y estampas seleccionados.
La mayor sala del palacio es la teatral. Después de los espectáculos la misma se convertía, con ayuda de mecanismos especiales, en una sala de bailes. En la escena podían encontrarse a la vez hasta 200 actores. Con el teatro de Ostánkino se han relacionado los nombres de muchos talentos de servidumbre - el compositor S.Degtiariov, los pintores Argunov, el destacado maestro de instrumentos musicales I.Bátov, la actriz P.Zhemchugova que posteriormente se hizo la mujer del conde Sheremétiev. Aquí se ponían en escena operas y ballets de compositores rusos y europeos. El palacio está rodeado por un parque con esculturas de mármol.
Al lado del palacio-museo se encuentra el Centro de Televisión de Ostánkino. En la torre de televisión más grande de Europa (533 m) a la altura de 230 m se halla el restaurante giratorio "Séptimo Cielo", de ahí a los visitantes se les abre el panorama de Moscú. No lejos de aquí se extiende el Jardín Botánico Principal donde es presentada la flora de diversas regiones no sólo de Rusia, sino del mundo. Al lado, en un área superior a 200 hectáreas se ubica el Centro de exposiciones de toda Rusia. Más de la mitad de su superficie es ocupada por plantaciones de vegetales y estanques. La Exposición se inauguró en 1939 y tenía que demostrar los adelantos del país en las esferas de agricultura e industria. Cada una de las repúblicas federadas había construido en el territorio de la Exposición un pabellón en el estilo nacional.
El símbolo de aquella época lo constituye la gigantesca escultura de V.Mújina "Obrero y koljosiana" de acero inoxidable, colocada en cercanía de la entrada principal. En 1937 fue mostrada en París en una exposición internacional.
En la orilla de un gran estanque artificial, que en aquella época fue uno de los detalles indispensables de las haciendas rusas, se encuentra el Palacio de Kuskovo, construido en 1770. Al igual que Ostánkino, la hacienda pertenecía a los condes Sheremétiev. La fachada principal, orientada hacia el estanque, se adorna en el centro por un pórtico de seis columnas. Unas rampas de pendiente suave conducen a la entrada principal. El palacio había sido construido de madera pero el revestimiento de la fachada y la gran maestría de los constructores le han proporcionado el aspecto de un edificio de mampostería en el estilo del clasicismo ruso temprano. El conjunto de la hacienda se construyó según el proyecto del arquitécto-siervo M.Mironov.
El acabado de los locales interiores del palacio es de una suntuosidad excepcional. Molduras artísticas y tallado en madera, arañas de cristal, parqué multicolor de composición, elegantes muebles, tapicería y tapices de damasco, artículos de porcelana y bronce, cuadros y grabados de conocidos pintores rusos y extranjeros, esculturas de mármol adornan las numerosas salas. Es magnífica la blanca sala de bailes con grandes ventanas y espejos que reflejan la exuberante vegetación del parque, adyacente al palacio, con sus árboles podados, parterres, esculturas y variadas obras arquitectónicas. Del lado izquierdo del palacio se halla la Casita holandesa del año 1749 destinada a la colección de lienzos de pintores holandeses y flamencos. Las paredes de sus habitaciones están revestidas de azulejos. Cerca de ahí se encuentra el Ermitage que se utilizaba para recepciones no oficiales de visitas. En el interior del edificio se han conservado los frescos de la pintura mural.